Trastornos emocionales y obesidad

24.09.2018

Nuestras emociones afectan directamente a la forma en que nos alimentamos y por tanto a nuestro peso.

Tratar de perder peso sin estudiar nuestras emociones, hará que fracasemos en nuestro intento. Las dietas que solo tratan de ajustar el consumo de energía haciendo que sea menor que nuestro gasto, están condenadas al fracaso. 

Hay aspectos de nuestras emociones que nos llevan a comer descontroladamente. No somos conscientes de nuestro problema y lo ocultamos momentaneamente comiendo.

Estados como la depresión o la ansiedad pueden llevarnos a comer compulsivamente. Muchas veces utilizamos la comida como medio para luchar contra la depresión o la ansiedad, esto es muy peligroso, pues no estamos atacando la raíz de nuestro problema, solo conseguimos un alivio pasajero y nos hacemos adictos a un mecanismo peligroso que nos lleva a la obesidad.

Algunos alimentos como los hidratos de carbono pueden provocar adicción al liberar dopamina, hormona asociada con el placer y que nos hacer consumir compulsivamente estos alimentos (activando el mecanismo de recompensa).

Cuando aprendemos a comer de forma planificada, no solo perdemos peso, sino que entendemos mejor nuestras emociones y podremos poner fin a nuestros conflictos emocionales más fácilmente.

Por tanto si quiere perder peso de forma saludable, póngase en manos de un médico experto que no solo le ponga una dieta equilibrada, sino que analice con usted las causas por las que come de forma descontrolada. Entendiendo sus emociones podrá cambiar sus hábitos de alimentación, y llevar una vida más equilibrada tanto en los aspectos físicos como emocionales.